Game Over

El Rambo youtuber Por Ignasi Ferrer

Cuando me enfrento a un documental siempre espero por encima de todo que el director tenga claro qué quiere explicar. Que exponga toda la verdad que ha podido capturar con la cámara estructurada de tal manera que quede claro su objetivo.

El problema con Game Over es que no adivino el propósito de Alba Sotorra.

Entiendo que hay una serie de ingredientes que conforman su narración, pero no qué pretende contar con ellos. Además, los dispone de una manera tan desordenada y caótica que cuesta en algunos momentos seguir el hilo del relato.

Al final, la historia de un joven que ha vuelto de la guerra de Afganistán tras seis meses de servicio se reduce a las vivencias de un fanfarrón que en sus ratos libres se graba y fotografía vistiendo uniformes militares y empuñando imitaciones de armas para subirlos posteriormente en las redes sociales bajo el apodo de Lord_Sex. Una vida de apariencia influenciada por un estilo american way of life que impregna su día a día y que influye en su entorno. Incluso el papel de la novia parece más el de lucirse cual mujer florero como si fuera un elemento más del decorado vital de Djalal, así se llama nuestro protagonista.

game over

Este documental deja con la sensación de oportunidad perdida. Se convierte en un simple anecdotario de un protagonista narcisista sin profundizar en los aspectos más esenciales de su historia. Incluso su entorno es retratado con una ligereza exasperante: el padre es visto como un lastre, sin trabajo ni porvenir, representa todo lo que el hijo odia; mientras la madre adopta el papel de sufrida víctima y actúa como contrapunto racional y responsable para tratar de proteger al niño. Un hijo sin rumbo que va y viene, divagando como la propia narración de la película que trata de construir un relato a dos tiempos compuesto por el presente del joven y su estancia en Afganistán, aderezándolo con breves capítulos como su grave accidente de esquí o cuando le regalaron la primera arma de juguete.

Sin embargo, entre tanta superficialidad se adivinan detalles. Es fácil apreciar que Djalal está agobiado por la vida que lleva ahora. Tras regresar del frente se ha encontrado que su vida se está desmoronando: ha vuelto del frente engañado; su padre, en pleno proceso de divorcio, necesita vender la casa en la que viven porque está en el paro; Djalal se ve obligado a deshacerse de gran parte de su equipo militar y no sabe a qué dedicar su vida a partir de ahora. Como digo, se adivinan detalles, pero cuesta saber si Djalal está realmente arrepentido por algo en el frente, por ejemplo, porque tras su regreso su vida aparentemente no ha cambiado. Se sigue grabando haciendo maniobras militares y sigue jugando a sus videojuegos de guerra. Sólo en un momento hacia el final parece descubrirse ante su tío y su pareja cuando cuenta las reflexiones que le sobrevinieron a la mente mientras apuntaba a sus objetivos. Si tendrían hijos o familia, por ejemplo. Nada más. Nos quedamos sin saber si está arrepentido o satisfecho de su paso por el frente. Sólo sabemos que volvió antes de tiempo porque se aburría al no encontrar la acción que esperaba.

El resultado final es una narración sin empatía ni ritmo, dispersa y con un recorrido más que cuestionable en el que sus temas, como la obsesión por un hobby, quedan difuminados por una planificación caótica y superficial que da demasiadas cosas por supuestas y deja varios interrogantes. Además, tanta superficialidad ha conseguido que el protagonista del documental parezca anestesiado por la realidad. Parece que apenas ha cambiado nada en su vida. La directora desaprovecha un personaje prometedor, porque Djalal no deja de ser un personaje en esta película, para añadir un capítulo más sobre la crisis al panorama cinematográfico. Una pena que en este contexto su mayor acierto llegue al final cuando su personaje se da de bruces contra la realidad. Esta realidad cruel que le empuja al vacío sin respuesta y le arroja la terrible pregunta que todos hemos tenido que responder alguna vez: y ahora, ¿qué?

 

TRAILER:

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