La lista de Falciani

Falciani, Falciani... Por Arantxa Acosta

"Let me tell you something. There's no nobility in poverty. I've been a poor man, and I've been a rich man. And I choose rich every fucking time."El lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street, Martin Scorsese, 2013)

Expectación en la sesión inaugural del DocsBarcelona 2015. En un momento en el que la corrupción económica y política, ya no sólo a nivel estatal sino mundial, parece haber estallado (esperamos) de una vez por todas, sabíamos que el documental no sólo iba a brindarnos la oportunidad de conocer las motivaciones de un ingeniero informático para revelar una estafa fiscal universal sino que a la vez conoceríamos los detalles de la historia de la caída del secreto bancario. Y, en este sentido, el film no decepciona.

La reacción que provoca La lista de Falciani en el espectador puede resumirse con la anécdota que vivimos los que nos quedamos al coloquio post screening: Una señora no puede esperar a la finalización de la entrevista al equipo del film, y desde la mitad de la sala grita “¡yo tengo una pregunta!”. Bajando corriendo al escenario, se coloca frente al francés y le espeta: “¿cuándo crees que va a acabar esto?”.

Brillante. La vehemencia con la que creíamos iba a plantear su pregunta, reflejo del estado anímico que a muchos nos había provocado el film, es en realidad admiración desmesurada por la figura de un Falciani ¿mesías de la caída del poder capitalista? Veamos…

El ingeniero informático, ahora reconvertido en político (¿?), habla directamente a la cámara, a nosotros su público (la supuestamente idealista razón de su cruzada), en lo que se convierte una de las mejores decisiones del documental. Porque nos ayuda a hacernos una imagen del hombre que ha sacudido los cimientos del sistema, y esa imagen puede ser radicalmente opuesta para unos y otros: si algunos creen en su sonrisa inocente y sus buenas palabras, otros ven a un embaucador nato que lo que desea es dinero y fama. Razones no faltan: conocemos que desde hace años ha querido vender información a servicios secretos, incluso que su reciente candidatura al parlamento con Partido X no podría ser otra cosa que la búsqueda de inmunidad para evitar el juicio en Suiza… No obstante, tiene muchísimo peso, por supuesto, la defensa que él mismo sostiene de querer compartir los datos de los estafadores y la mala praxis del HSBC con el fin de dar a conocer al mundo una corrupción que afecta a toda la sociedad, porque todos tenemos derecho a saber que, paradójicamente, no todos tenemos los mismos derechos. Y, curiosamente, el film se autoconvence de que no se decanta hacia un lado u otro, quizá porque su intención ha sido, como defienden los productores, no centrar el documental en su figura, considerándola circunstancial, la excusa para explicar una verdad de forma pautada.

Pero no es así. Si bien el documental de forma consciente incluye imágenes y testimonios que invitan a no decantar la balanza, la realidad es que irremediablemente el documental sí está centrado en la figura de alguien que muchos pueden calificar, con toda la razón, de ladrón. Y es aquí cuando encontramos las preguntas esenciales que plantea el film.

La lista de Falciani va más allá del conocimiento de la historia económica y fiscal reciente, obligándonos a evaluar nuestros propios principios.

¿Es ético ensalzar a un hombre cuya mayor hazaña ha sido robar datos de una empresa? ¿Es justificable ir contra la ley para destruir una forma de vida que únicamente beneficia a los de siempre, a los más ricos? ¿Es la ley replanteable y, por tanto, se ha quedado desfasada en un mundo cada vez más globalizado que permite acceder a un conocimiento que, a su vez,  permitiría hacer evolucionar el sistema democrático hacia lugares aun desconocidos?

La tecnología como arma de transparencia legal, fiscal, política y económica. Esta es la principal verdad de La lista de Falciani, y seguramente el principal miedo de los que actualmente controlan a la población.

La lista de Falciani 1

Pero esta, aunque potente, es la única reflexión que nos deja el film. En cuanto a conocer la historia en sí, principal motivación de los productores, el documental no aporta más datos que los ya conocidos durante todos estos años gracias a los medios de comunicación. Y es una lástima teniendo en cuenta que se dispone del protagonista indiscutible de toda esta trama para obtener exclusivas. Además, el avance del documental es demasiado plano, y no obstante sabemos que auqnue el tema es interesante a nivel social, la fiscalidad mundial tampoco es que sea lo más divertido del mundo, los recursos gráficos utilizados (y además, repetitivos) no rompen una monotonía que no tiene por qué ser la respuesta para plantear los hechos y opiniones a favor y en contra, de forma que el director se distancie de lo que está filmando. Positivos eso sí son los testimonios que se aportan desde Suiza, Bélgica, España, ya que nos permiten conocer puntos de vista radicalmente diferentes frente a la pregunta de si el estado debe contribuir al chantaje de Falciani o el ladrón de datos de turno para recaudar un dinero que de otra forma no conseguiría… Así que el hecho de que Falciani no sea otro entrevistado más en el film penaliza notablemente el resultado deseado pro sus impulsores. Eso sí, La lista de Falciani resulta sobre todo interesante para conocer cómo y por qué siempre es Estados Unidos el que acaba por desbloquear unos temas que el viejo continente parece incapaz de resolver por sí mismo.

TRAILER:

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] es, como siempre, encontrar a un líder. Casi un mártir. Pero no como se nos “vendió” a Falciani. Greece: Days of Change nos habla con los pies en la tierra. “El cambio debe venir desde […]

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