Eu Queria Ser Arrebatada, Amordaçada e, Nas Minhas Costas, Tatuada

La realidad al desnudo Por Matias Colantti

Eu Queria Ser Arrebatada, Amordaçada e, Nas Minhas Costas, Tatuada es el cortometraje favorito de la poca oferta latinomearicana que hay en las diversas categorías del Festival de Cortometraje de La Guarimba. Este film de Andy Malafaia es una de las mejores producciones que se pueden observar, a través de la explosión de una cámara cruda, desafiante y voraz, sobre una historia en los márgenes de Rio de Janeiro.

En primer lugar, quiero hacer espacio a una breve explicación de cómo se engendró este proyecto cinematográfico y que tiene ciertas conexiones con el despliegue temático del cortometraje en cuestión. Andy Malafaia y todo el equipo de producción se proponen la creación de este film a través de una colecta comunitaria que buscaba ayuda para financiar los costos y poder realizar el cortometraje. Desde esta idea, se fue circulando desde su página oficial en Facebook y otros sitios web el pedido de colaboración al público en general y así llegar a recolectar los fondos suficientes para su producción y distribución.

Esta dinámica de financiación audiovisual de proyectos no es nueva, y se puede decir que es una identidad marcada a fuego para toda la corriente de artistas del under o el indie. Pero lo que quiero destacar con el proceso de búsqueda a través de la ayuda comunitaria es que hay una realidad dominante del mainstream en conjunción con monopólicas industrias comerciales que marginan, oprimen y condenan a la invisibilidad a un significativo grupo de artistas que recurre a estas alternativas para buscar expresar su pasión y aun así les resulta difícil. Es desde esta dicotomía de lo dominante-excluyente donde se plantea la relación del punto de partida productivo del proyecto y lo que sucede en los 16 minutos de la narración del propio film.

Silvana (Fabiola Buzim), la protagonista del corto, es una mujer solitaria que se gana la vida bailando desnuda en un club prostibulario de mala fama durante las oscuras noches en el cordón marginal de Rio de Janeiro. Ella, al igual que su círculo social, lucha constantemente por pertenecer a una sociedad que los ha olvidado y los ha expulsado, y que los ha corrido hasta el límite de sobrevivir en los abismos del mundo moderno, donde solo se reconocen aquellos que la pelan en el barro, aquellos que el sistema desplazó, y aquellos que se reconocen las caras entre si y lo único que ven es la triste paradoja de ser invisibles.

Eu Queria Ser Arrebatada, Amordaçada

El proyecto empieza desnudando a los propios creadores ante la búsqueda de financiaciones colectivas, logra desnudar a Silvana todas las noches, y por sobre todo logra desnudar a una fracción del pueblo latinoamericano castigado por las miserias de un sistema que los devoró y los vomitó, dejando el desperdicio social en los suburbios urbanos, y escondiéndolos abajo de la alfombra de las grandes ciudades que proclaman el desarrollo industrial y el progreso, a costa de otros que la luchan en las sombras del subdesarrollo y el retroceso.

Y entonces allí en el fondo cloacal de la sociedad es en donde la cámara de Malafaia se hunde y comienza a perseguir la vida de Silvana, una víctima más de este fenómeno latinoamericano que a dónde camina o a donde va siente el peso de la mirada invisible.

El mercado, la feria, el bar, el club nudista y el boliche popular. Los no-lugares con exacerbada fuerza simbólica, también se convierten en lugares donde los invisibles se convierten en visibles. Una retrospectiva al culto del Mercado 4 (que es prácticamente un personaje más) en 7 Cajas (Maneglia-Schembori,2012), donde los trabajadores ilegales, policías corruptos, criminales y clientes se unen en los pasillos intransitables repletos de tiendas y mantas ambulantes, nos puede servir como ejemplo para entender ese microcosmos de los expulsados donde los guerreros de las clases bajas se mezclan y tal vez allí le encuentran algún sentido a sus tristes vidas en los únicos espacios donde se sienten dueños o pertenecientes. La cultura de lo popular respira en estos pequeños mundos y en el cortometraje brasilero esos sectores parecen inyectarle vida a Silvana y hacerla olvidar que esa vida, precisamente, la perdió hace mucho tiempo.

Eu Queria Ser Arrebatada, Amordaçada 2

La estética de la música electro-pop, combinada con las luces de neón rojas y rosas del club donde trabaja Silvana acentúan el magistral trabajo visual de la obra brasilera, además de explotar al máximo como ese ambiente funcional a la diversión, en realidad se contrasta fuertemente con la amargura cotidiana de su existencia cuando se mira y se maquilla todos los días frente al espejo de su camarín.

Potente y feroz relato el de Eu Queria Ser Arrebatada… que no le esquiva a la denuncia y a esa marca de fuego que define a una gran parte de las producciones audiovisuales en el continente del Sur de América y que pretende seguir mostrando los rostros golpeados de una realidad injusta.

En este caso, el corto muestra como la que se desnuda es Silvana, pero si ajustamos bien el ojo, la que en realidad se está desnudando es una Latinoamérica ignorada, al igual que todos los personajes de este magnífico cortometraje y que desde esta humilde análisis recomiendo ver.

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Comentarios sobre este artículo

  1. PABLO dice:

    El texto de Matias Colantti me ha dejado boquiabierto. Maravilloso texto, reivondicativo y necesario.

  2. Matias Colantti dice:

    Muchas gracias a vos Andy por tomarte el tiempo de leer el análisis y comentar. Fue un placer haber realizado la reseña de este magnifico cortometraje. Espero que sigan los éxitos festivaleros, y seguiré atento a tus producciones. Saludos y nuevamente gracias!

  3. Andy Malafaia dice:

    Gracias por esta hermosa análisis. Estoy encantado. Saludos.

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