The Treasure (Comoara)

Life is Life Por Bea González

Una aventura minimalista de tesoros enterrados y funcionarios grises convertidos en héroes cotidianos es lo que nos tenía preparado Porumboiu para el tercer día de proyecciones de la competición oficial de Sarajevo. Por el camino nos actualizaríamos sobre las condiciones hipotecarias en Bucarest y sus abusivos tipos de interés, sobre la historia reciente de Rumania, y descubriríamos el death metal/industrial del grupo esloveno Laibach. Increíble que a pesar de todo ello el rumano se volviera de Sarajevo con las manos vacías en cuanto a reconocimiento del jurado se refiere, pero así es el tinglado este de los premios. Afortunadamente a The Treasure (Comoara) aún le queda recorrido festivalero y al menos los que acudáis a San Sebastián la podréis disfrutar dentro de la selección de Zabaltegi.

Tras el ejercicio meta que supuso When Evening Falls on Bucharestor Metabolism (Când se lasa seara peste Bucuresti sau metabolism, 2013) y el divertimento personal de comentar junto a su padre, antiguo árbitro de fútbol, un partido de 1988 arbitrado por éste en The Second Game (Al doilea joc, 2014), algún rumor nos había llegado desde Cannes, dónde la nueva película de Porumboiu se proyectó en la sección Un Certain Regard, acerca de que este The Treasure (Comoara) rompía de alguna manera con la trayectoria anterior y entregaba al espectador un producto más accesible, introduciendo nuevos elementos dentro del conjunto de producciones que, en un ejercicio arbitrario de simplificación, venimos conociendo como el nuevo cine rumano (esa misma tarde veríamos justamente el contraste de ésta con One Floor Bellow de su compatriota Radu Muntean).

The Treasure Comoara 1

Ni tanto ni tan calvo, Porumboiu, puede que deje un poco de lado ese humor mordaz tan marca de la casa, esa referencia directa y crítica a la sociedad actual rumana con la sombra aún presente del comunismo, y nos presente un producto donde esta vez la comedia funciona, y de qué manera, en base a la repetición del gag, dotando a sus personajes del patetismo e inexpresividad habituales, pero regalándonos un final lleno de optimismo e ingenua felicidad que nos retrotrae a los finales de los cuentos infantiles. Es posible también que el tiempo en la mayor parte del metraje no esté en exceso dilatado y que el resultado final tenga un envoltorio algo más ligero de lo habitual, pero aun siendo cierto todo esto, son varios los elementos perfectamente reconocibles por el aficionado al cine de Porumboiu y al resto de la tropa rumana: la tediosamente y deliberadamente alargada primera escena del film en la que Costi, interpretado por Cuzin Toma (Aferim!, 2015; The Japanese Dog, 2013), y su vecino e instigador de la aventura, Adrian (Adrian Purcarescu), comentan los respectivos tipos de interés de sus hipotecas, o el auto-guiño a Policia, adjetivo (Politist, adjectiv, 2009), en una delirante escena del tramo final en la que nuestros cazatesoros habrán de rendir cuentas ante la administración local y sus leyes sobre el patrimonio nacional del país.

 The Treasure (Comoara)

La trama es sencilla: tenemos a Costi, un funcionario local que vive junto a su mujer e hijo en un humilde apartamento de Bucarest. A través de la interacción que se establece en un momento dado con su superior directo (en una de las grandes escenas cómicas de la película), y también en varias ocasiones con su mujer (Cristina Toma, esposa en la vida real del actor), Costi se nos presenta como un personaje anodino, débil, sin grandes aspiraciones, pero de buen corazón.

A pesar de su voluntariosa entrega a la lectura a su hijo de 6 años (Nicodim Toma, también vástago en la vida real) de las aventuras de Robin Hood y en mostrarle como defenderse ante las burlas que el pequeño recibe en su colegio, el personaje de Costi llega al espectador impregnado de incapacidad y tierno patetismo. Una noche, su vecino Adrian le solicita una suma de dinero, 800 euros, necesarios para poner en marcha la búsqueda de un supuesto tesoro escondido en el jardín de la casa familiar. A cambio de la contribución de Costi, el reparto del botín se efectuará a partes iguales. La propuesta supone la posibilidad para Adrian de solucionar sus problemas económicos y para Costide producir un cambio en su vida, de convertirse en un héroe (a lo Robin Hood) ante los ojos de su hijo y su incrédula mujer.

La localización de la casa en la que supuestamente se encuentra el tesoro, Islaz, a pocos kilómetros de Bucarest, le servirá a Porumboiu para hacer un breve repaso de la historia de su país a través de los diversos acontecimientos de los que la propiedad fue testigo: la revolución liberal de Valaquia de 1848, la nacionalización de la propiedad con la llegada del comunismo o la recuperación de la misma por la familia con la revolución de 1989…

Formalizado el trato, toca conseguir un detector de metales, y alguien que sepa cómo utilizarlo, tarea de la que se encargará Costi y que motivará la escena ya comentada con su superior laboral, llena de ternura y cómica complicidad,en la que nuestro aspirante a Robin Hood se nos mostrará más vulnerable que nunca. Será la aparición del experto en el uso del detector de metales, interpretado por el actor no profesional Corneliu Cozmei, y la llegada de los tres personajes a la finca dónde el supuesto tesoro está enterrado lo que dará paso a lo que podría considerarse la segunda parte del film, caracterizada por otra alargada escena, localizada en el jardín donde, mientras Costi y Adrian se turnan para cavar bajo el lema comunista work hard, no think, el uso de la reiteración y del absurdo, personificado esta vez en la aparente ineptitud del comportamiento del personaje de Corneliu Cozmei, logrará crear las cotas más hilarantes de comedia de la cinta.

A partir de ahí varios giros inesperados, más una delirante visita a la comisaría local, alzarán el vuelo del filme, hasta llegar a un sorprendente y conmovedor final que confirma al director rumano como uno de los creadores más interesantes del panorama internacional, siempre y cuando uno tenga la paciencia necesaria para desenterrar el tesoro que esconden sus películas.

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] El tesoro (Comoara). Director: Corneliu Porumboiu.  Sección: Direccions. Escrita por Bea González […]

  2. […] Son of Saul (Saul fia, László Nemes, 2015), Mustang (Deniz Gamze Ergüven, 2015), The High Sun o The Treasure; alguna pequeña y grata sorpresa, como la de la bosnia Our Everyday Life o la rumana Back Home; […]

  3. […] de hiperrealismo ante el que, recordándonos además a la alargada conversación sobre hipotecas de The Treasure (que habíamos visto por la mañana), uno no puede evitar sentirse a veces una víctima, como […]

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