La bruja (The Witch)

Supersticiones arcanas Por Ignasi Ferrer

Un nuevo hito del cine de terror ha inaugurado la 48ª edición del Festival de Sitges: La bruja (The Witch). El debut de un director novel que, viendo el resultado, parece el proyecto de alguien bastante experimentado en el género. El uso que hace Eggers de los recursos narrativos, el encuadre o cómo juega con elementos invisibles como el fuera de campo o el subtexto demuestran que Eggers tiene mucho que decir. Además, es una demostración más que el género de terror está en buena forma en los últimos años. Más aún, parece que las buenas películas de terror proceden en gran parte de propuestas más minimalistas como ya apreciamos en la pasada edición de Sitges con The babadook (Jennifer Kent, 2014) o It Follows (David Robert Mitchell, 2014).

La bruja (The Witch) narra la historia de una familia que es expulsada de una colonia en Nueva Inglaterra y se instala en una casita al lado de un bosque. Esta familia, obsesionada con las Santas Escrituras, empezará a ser víctima de extraños sucesos como la desaparición de su hijo más joven, un bebé que desaparece misteriosamente sin dejar rastro. Los puntos fuertes de este relato que parte de una premisa bastante sencilla son el inteligente uso que hace Eggers de los elementos históricos y tradicionales de las historias de brujas, extraídas de periódicos y crónicas de la época, y la mezcla de historias tan populares como el cuento de Hansel y Gretel o, por extensión, el imaginario de los relatos de los hermanos Grimm.

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Pero sobre todo esto, una pregunta se impone en gran parte del metraje. ¿Realmente existe la bruja? La mayor parte del tiempo Eggers juega al despiste, dosificando inteligentemente la fantasía y la magia para dejar el concepto de bruja como una superstición, como otra manera de nombrar el mal, más allá del Diablo o Lucifer. Y es en está dosificación de elementos mágicos donde se encuentra el discurso más interesante de la película. Porque, si bien queda claro que la bruja existe, pues suceden algunos hechos paranormales que así lo explican, tampoco queda claro quién la personifica.

Eggers consigue en La bruja (The Witch) crear un clima tan enfermizo y obsesivo que parece que el mal se ha apoderado de cualquiera de los hijos de la familia.

En una sociedad tan obsesionada con las Santas Escrituras, la duda que alguien haya pactado con el Diablo se convierte en un arma de doble filo que va minando las relaciones entre los miembros. Al final, es una batalla entre la superstición y la realidad y como una familia puede autodestruirse a la que aparece la primera duda de la integridad de uno de sus miembros. Y el concepto de la bruja se convierte en un pretexto para analizar las relaciones que se establecían entre los colonos de la época.

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Más allá del apartado narrativo, Eggers también despliega un catálogo de recursos técnicos muy completo, empezando por el uso recurrente de planos muy cerrados. Si la familia entiende que el bosque es una frontera que no hay que traspasar, el director nos impone un segundo límite cerrando el plano y renunciando en muchos momentos a grandes panorámicas. Recurso clave para encerrar al espectador en un espacio parecido al de los personajes. Eggers juega sistemáticamente con la cuarta pared, convirtiendo al espectador en uno más de la familia. Encerrándolo en esa pequeña cabaña y sometiéndole, igual que hace con sus personajes, a las amenazas que se manifiestan fuera de campo. El miedo está ahí fuera y así quiere que lo vivamos. El mal es esa fuerza invisible que toma varias formas para atemorizarnos. Y es en este recurso donde se fragua un relato enfermizo, cáustico y claustrofóbico. Un relato en el que el fuera de campo, ayudado por una gran banda sonora, se convierte en su mejor aliado y nosotros como espectadores en su víctima favorita.

Robert Eggers ha entrado con fuerza en el mundo de la dirección con una historia que va más allá de su premisa. Una historia que se aprovecha de los recursos tradicionales para elaborar una nueva aproximación a un género, el terror, que se está mostrando muy prolífico estos últimos años, pero incapaz de generar muchas películas memorables. Afortunadamente, La bruja consigue por méritos propios entrar por la puerta grande en el selecto grupo de películas a tener en cuenta. Ojalá Eggers mantenga el mismo nivel sus siguientes obras.

 

TRAILER:

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] en filmes más de género de los que ya esperamos en el Festival (cine sobre brujería, ahí está La bruja – The Witch – ; o sobre sectas – con The Invitation al frente… y poco más), sino que […]

  2. nazareth dice:

    No mames el postmodernismo siempre con la misma pendejada; “Una historia no tan minimalista como babadook” verga, babadook es 100 veces mejor que está mierda y de minimalista no tiene nada, pues aborda un pedo tanto psiquico como paranormal. Me caga como le buscan interpretaciones “intelectuales” donde no las hay.

  3. Natalia dice:

    La peor película que vi en años!! Carente de trama, final inconcluso, aburridísima… Una gran pérdida de tiempo…. HORRIBLE

  4. jose dice:

    Por momentos atrapa,pero se vuelve agonica sin darle un resultado exitoso,se rescata la gran actuacion de la protagonista.

  5. Abolcidor dice:

    ¿Un grupo bastante grande y experto de productores, distribuidores internacionales y ejecutivos… gastaron u$s 3.500.000 en un film que no tiene trama? ¿No se dieron cuenta de que el guión no tiene trama?

  6. Thomas dice:

    La peor basca del mundo, desperdicie mi vida a lo tonto, ya es Navidad y yo viendo porquerías.
    P. D: Su bruja tiene celulitis y es muy vieja.
    P. D2: NO DEJEN QUE VUELVAN A HACER PELÍCULAS TAN ABURRIDAS.

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