Ludo

Partida y previsible Por Ignasi Ferrer

Con el permiso de Anabel (Antonio Trashorras, 2015), probablemente Ludo sea una de las peores películas de la presente edición de Sitges. Esta cinta de terror indio que parece la nueva Jumanji (Joe Johnston, 1995), pero con un parchís, es una de las decepciones del festival. Presentada como una de las cintas más terroríficas del año en la India, cuenta la historia de cuatro jóvenes que salen de fiesta una noche y buscan una habitación de hotel para celebrar una pequeña orgía. Como no encuentran ninguna, deciden ir a un centro comercial y esperar a que cierren para tenerlo para ellos toda la noche. Aquí se encuentran con un par de misteriosos ancianos que querrán jugar con ellos una mortal partida de parchís.

El único punto de interés de Ludo es su estructura en cuatro actos, en vez de los tres de los que se componen tradicionalmente las películas para cine.

Esto ha permitido a los directores dividir la narración en dos mitades: la primera, centrada en como los adolescentes buscan habitación y se encuentran con los ancianos; la segunda, un eterno flashback que explica de dónde surgió el tablero y el por qué de su maldición. Tristemente, las dos partes carecen de interés. La historia de los jóvenes recuerda a cualquier historia de adolescentes salidos que son arrogantes y buscan un lugar donde tener sexo. El flashback es la peor parte, por otro lado. Es excesivamente largo y la omnipresente voz en off es muy pesada. No tiene ritmo ni aporta demasiado a la historia, mas que contextualizar los orígenes del juego y de la pareja de ancianos. Curiosamente, los momentos de acción, los más interesantes, están extremadamente dosificados.

 LUDO 1

En apenas 90 minutos, y a pesar de tener una premisa curiosa, Ludo agota rápidamente las ideas. Los directores son víctimas de su propia estructura dividida en cuatro actos y la factura final de la película es muy pobre. La trama tan irregular funciona gracias a pequeños bits que son como pequeños espasmos narrativos. Un par de sobresaltos, la primera partida de parchís y las pocas escenas gore son pequeños dinamizadores que no sirven para mejorar el conjunto. Además, se concentran en mayor parte en la primera mitad de la película, por lo que los últimos cuarenta minutos son soporíferos. Culminados por una escena final risible.

Ludo pretende evolucionar de una historia de adolescentes a una de vampiros caníbales y se pierde por el camino. Es una película torpe. El montaje errático y poco fluido, en un par de ocasiones se cuela un fotograma, y algunos efectos de sonido carecen de sincronía Además, Ludo entra rápidamente en el camino de lo previsible y tiende al ridículo varias veces, como por ejemplo cuando un personaje saca un cuatro y cuenta tres movimientos. Algo que podríamos considerar anecdótico, pero que en el contexto de la película es un fallo más. En la toma de elecciones, parece que los directores han hecho una apuesta con ellos mismos para escoger la peor opción posible.

Ludo se presenta como una propuesta fría, distanciada del espectador y no aporta nada nuevo. Sorprende la etiqueta de ser una de las películas más terroríficas del año cuando en la India se producen títulos de mayor calidad con relativa facilidad. A esta película no sólo se la ha comido su propia decadencia, sino que el marketing hinchado le ha jugado demasiado en contra.

TRAILER:

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