What We Become y Maggie

Lucha contra una pandemia zombi Por Ignasi Ferrer

What We Become. Director: Bo Mikkelsen. Dinamarca, 2015. Oficial Fantàstic Competició

Maggie. Director: Henry Hobson. Estados Unidos, 2015. Oficial Fantàstic Competició

 

En 2011, pocos años después de la paranoia global por la crisis de la gripe aviar, Steven Soderbergh contaba de manera bastante realista en Contagio (Contagion) cómo se esparcía mundialmente un virus mortal y los protocolos que se establecían para luchar contra esta amenaza.

En esta presente edición del Festival de Sitges, dos películas han recorrido un camino similar. What We Become  y Maggie plantean la siguiente pregunta: ¿qué hacer si se declara un virus que convierte a la gente en muertos vivientes?

Ambas propuestas coinciden en una idea capital: la necesidad de imponer un control. La danesa What We Become nos presenta un tranquilo barrio residencial que ve alterada su calma cuando de repente las autoridades piden a los vecinos que se encierren en sus casas. A partir de este momento, militares equipados con máscaras y armados hasta los dientes patrullarán las calles deteniendo o incluso matando a todo aquel que quiera saltarse el estado de excepción. En Maggie, en cambio, la amenaza ya es global e incluso se ha establecido un protocolo de cómo actuar cuando alguien es infectado. Mientras que en What We Become las autoridades se llevan a los infectados para internarlos, en Maggie los familiares tienen la potestad de decidir en qué momento enviarlos a cuarentena. Es en estas circunstancias que Wade Vogel (Arnold Schwarzenegger) decide hacerse cargo de su hija Maggie (Abigail Breslin), infectada recientemente, a pesar de las presiones que recibe por parte de su mujer o la policía para que se la lleve a cuarentena.

WHAT WE BECOME 1

What We Become

Otra de las coincidencias de ambas películas es en estudiar cómo la presencia de este virus modifica las relaciones personales. Igual que sucede con The Walking Dead (2010 – actualidad), los infectados son un pretexto para centrarse en los personajes. De hecho, las pocas veces que aparecen infectados son como un simple recordatorio. Y en este contexto, Bo Mikkelsen opta por encerrar a sus personajes en casa para que afloren sentimientos como la resignación o la rebeldía. Unas actitudes que son bastante generacionales, la actitud rebelde recae en el hijo adolescente de la pareja protagonista. Por su parte, Henry Hobson no encierra a sus personajes, sino que les da la libertad para decidir qué deben hacer. Aquí afloran los miedos por tener una bomba de relojería en casa, además de las frustraciones por no poder hacer nada y la resignación de verse controlados de manera exhaustiva por la policía.

En ambos casos, los personajes se ven dominados por cuerpos de seguridad que ejercen de represor ante cualquiera que quiera saltarse de una manera u otra los protocolos establecidos. La diferencia es que en What We Become se opta por la desinformación. De esta manera, la extrema militarización de la zona afectada es vista como otra forma de represión mas que una precaución. En Maggie, los policías más que cumplir con su obligación, parece que estén luchando contra sus propios miedos. La amenaza es tan global y voluble que los agentes ceden a sus impulsos naturales, dejando de lado su autoridad. Aquí también se impone la represión policial, pero forma parte de una decisión individual y no de una actitud corporativa.

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Maggie

Maggie, sin embargo, va un paso más allá planteando otro discurso: el de la eutanasia. La necesidad de una muerte digna es un mensaje que se repite varias veces, por mucho que el personaje de Arnold se resista a aceptarlo como una salida válida. Sin embargo, no queda claro si la eutanasia es una solución moralmente correcta o se justifica como una manera de no poner en riesgo a más gente. Por último, Maggie explora un camino que ya anduvieron otras propuestas como Thanatomorphose (Éric Falardeau, 2012) o Contracted (Eric England, 2013): la evolución de persona a no muerto. Aunque aporta poca cosa nueva en este aspecto, sí que es cierto que Maggie contrapone la situación del afectado con la de su familia mientras que las otras dos películas se centraban más en el individuo y poco en su entorno.

Aspectos narrativos a parte, Maggie se mueve entre lo convencional y lo lacrimógeno.

Irregular, tiene problemas de coherencia y no puede evitar ceder algunas secuencias a aspectos narrativamente arquitectónicos, pero fríos, como cuando la niña se va de picnic, probablemente su última salida, con sus amigos. En gran parte de la película, parece que Henry Hobson ha puesto el piloto automático y pronto se entra en una especie de rutina. Lo más destacable de la cinta son los papeles solventes de Arnold Schwarzenegger – por fin presente en un drama de zombis – y Abigail Breslin.

En cambio, What We Become se mantiene como una propuesta más sólida, sin artificios emocionales.

Su planteamiento permite pocas concesiones de este tipo y es evidente que el director no está para modificar el tratamiento de la historia con estas trampas. Contrasta con Maggie por su interés más realista y frío, de ahí que el tratamiento de la imagen sea más televisivo.

La conclusión final que se puede extraer de ambas películas, igual que sucedía con Contagio, es que si alguna vez se declarara una epidemia global, sea cual sea la enfermedad, tardaríamos en entender qué sucede y las soluciones para frenar el desastre llegarían muy tarde.

 

TRAILER: What We Become

 

TRAILER: Maggie

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Comentarios sobre este artículo

  1. […] en la interesante serie inglesa In the flesh (Jonny Campbell, 2013) y los podridos o en la curiosa Maggie (Henry Hobson, 2015) donde la transición hacia la conversión en zombie es casi tanto o más amarga […]

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