Equals

Íntima distopía Por Arantxa Acosta

Uniformes para todos. Hogares minimalistas, cajones en grandes edificios con grandes ventanales. Codificación biológica de acceso al transporte, a los edificios de trabajo. Distracciones regladas. Y todo blanco, amarillo y, como mucho, gris.

Ya lo hemos visto, y leído 1.

Pero Nathan Parker firma el guión de Equals. Parker, que escribió el guión de Moon (2009) a partir de la idea de Duncan Jones. Profundicemos:

Sin sentimientos se es más productivo para “el Colectivo”. Interesante. El futuro de la raza humana pasa por dejar de ser humanos. Comportarnos como robots. Ser, robots. teoría ya explotada anteriormente, también. Pero no es el centro de la que nos ocupa.

Más. Si notas que empiezas a SENTIR algo, tienes S.O.S. Se recomienda medicación inmediata para mitigar los síntomas del virus. En el estadio 3 de la enfermedad querrás suicidarte. En el estadio 4…

Porque sí. Tener sentimientos es una enfermedad. Al menos, para “el Colectivo”. Para la sociedad. Y, curiosamente, algo que ha sorprendido para bien, aquí no se piensa en un futuro a lo “gran hermano”. No hay cámaras que vigilan constantemente, aunque sí pantallas proyectan  la necesidad de controlar el S.O.S., de estar alerta a los primeros síntomas (además de “invitar” a la inseminación para continuar contra  la especie 2.  El gobierno no aparece, ni un dirigente específico al que seguir, más que a través de la información en pantallas, a través de las noticias y recomendaciones del departamento de Salud. Un punto de vista, éste, menos explotado: no hay un gran culpable del que se tenga que escapar. La sociedad ha devenido en esto, en una cooperativa inmensa y, de hecho, se remarcan unos amables modales entre los conciudadanos que se acaban antojando burla a la hipocresía actual. Todos se ayudan… pero mejor comer alejado del infectado, por si es mentira eso de que no es contagioso.

venecia 2015 2

Es destacable también eso de que no se conozca cómo empiezan los síntomas: no se trata de un estado inducido, simplemente es algo que ha sucedido a la raza humana (repetimos: la crítica a que nos estamos comportando como robots, dejando a un lado lo importante, sigue vigente). No se quiere controlar. Simplemente, se está buscando una vacuna para evitar retrasos en un trabajo que es beneficioso para todos.

Equlibrium (Kurt Wimmer, 2002) viene a la mente, pero el desarrollo de la premisa es completamente distinta. Allá se luchará contra el sistema para erradicar el uso de la droga que se “recomienda” tomar cada mañana. Aquí, se quiere que sigamos los efectos de la “enfermedad”, que nos emocionemos junto a los que sienten por primera vez, y se deja de lado la opinión del Sistema.

El descubrimiento, la primera parte del filme.

¿Cómo sería el empezar a descubrir sentimientos en la edad adulta? Ser totalmente consciente de la experiencia que conllevan, de las agradables o terribles sensaciones que nos producen, y poder recordarlas…

Equilibrium lo mostraba, sí, pero sin involucrar de lleno al espectador. La falta de sentimientos era la excusa para desarrollar el filme de acción. Equals prefiere ayudarnos a sentir esos primeros sabores que otorgan placer, caricias que te hacen temblar, situaciones tontas que te hacen reír…

Drake Doremus filma una película intimista. La sencillez de los primerísimos planos; las imágenes a contraluz cuando se está hablando o actuando de forma prohibida; los encuadres que no tienen como centro exclusivamente a los protagonistas para enfatizar, igual que el uso de los reflejos para mostrar la acción, la soledad en un entorno construido para ser tan eficiente como las propias personas;  la música, omnipresente, igual que el sonido de fondo del puntero chocando en las grandes pantallas del trabajo…Todo está orquestado para adentrar al espectador desde el primer minuto en ese mundo distópico.

equals 3

La segunda parte es ya más convencional, pasada ya la hipnosis inicial, con la introducción de nuevos personajes que ayudarán a la pareja y que sirven de vehículo para el avance y desenlace de la prohibida relación que presenciamos. Esta segunda parte se nos antoja una especie de revisión de Romeo y Julieta (no quieren que estemos juntos, escapemos, si no sales tú de esta quiero “morirme”), además de recordar también, cómo no, a La isla (The Island, Michael Bay, 2005). Solo que aquí, como decimos, no importa que haya una conspiración, o grandes secretos que se esconden a los ciudadanos. Son ellos dos, queriendo escapar a la isla.

Por muchos motivos que nos dé, clasificar Equals como distopia “young adult” es hacerle un flaco favor.

El filme se aleja, y mucho, de modas a lo Divergente (Divergent, Neil Burger, 2014), Los juegos del hambre (The Hunger Games, Gary Ross, 2012) o El corredor del laberinto (The Maze Runner, 2014). Es más maduro, más inteligente. No obstante, bien es cierto que contar con la presencia de Kristen Stewart y Nicholas Hoult hará que hordas de jóvenes llenen las salas de los cines. Su aparición es un valor seguro. Pero seamos sinceros: la pareja protagonista está a la altura, si bien también es cierto que la premisa allana, y mucho, el terreno: pocos diálogos, poca expresión facial (no hay sentimientos, así que…). Eso sí, Hoult, que lleva el mayor peso de la trama, puede mostrar más y mejor los distintos registros que requiere el personaje, ya que le seguimos a él desde el inicio de la enfermedad. Y convence.

No podemos terminar, aparte de recomendar la película a cualquier amante del género de ciencia ficción distópico, sin hacer una mención especial a la música, el tercer protagonista: metálica aunque envolvente, estridente en los momentos más apasionados. Una alegría también escuchar la ‘Impromptu in G-flat major, Op. 90, No. 3′ de Schubert, partitura que Gattaca (Andrew Niccol, 1997), un referente claro del filme (el trabajo sobre la del descubrimiento de otros planetas y galaxias, la estética de los uniformes y los accesos al edificio, desde la entrada principal hasta el mirador), transformó para crear su Impromtu para 12 dedos. Es el complemento perfecto a unas imágenes personalmente impersonales.

  1. Estamos pensando en, por ejemplo, Nosotros, de Yevgueni Zamiatin, 1921
  2. Otro referente, este más reciente: Carré Blanc (Jean-Baptiste Léonetti, 2011)
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Email to someone

Comentarios sobre este artículo

  1. […] Green, Richard Fleischer, 1973) hasta la pendiente de estreno y también distopía Young Adult, Equals (Íd., Drake Doremus, 2015), toda una grata sorpresa […]

  2. René Góngora dice:

    Buen “review” del film, pero, y la crítica?.

Comenta este artículo

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>