La chica danesa (The Danish Girl)

Un drama edulcorado Por Arantxa Acosta

Darte cuenta de que toda tu vida ha sido una farsa. Tu matrimonio, tus ilusiones. Sentirte atrapado en un cuerpo que no es el tuyo. Pero, por encima de todo, necesitar ser feliz. Y amar. Amar a una persona, sea del sexo que sea. Y contar con su apoyo incondicional.

No, no estarmos recordando Laurence Anyways (Xavier Dolan, 2012). Hablamos de La chica danesa (The Danish Girl). Pero en verdad hablamos de la vida de muchas personas, que vieron y están viendo la posibilidad de salir de su infierno gracias, lo sepan o no, a los diarios personales de Einar Wegener. O, mejor dicho, de Lili Elbe.

Una pequeña petición de su mujer, Gerda: posar con unas medias para finalizar un cuadro, acompañada de continuar con la broma de presentarse vestido como una mujer, como Lili, a una de las tantas aburridas fiestas a las que son invitados, son el detonante para que Einar despierte una idea en su cerebro que mantuvo dormida durante años: él es ella. Él es una mujer.

 the danish girl 1

Hace ya varios años, a colación del estreno de El discurso del rey (The King’s Speech, 2010), escribía que:

“El discurso del rey es, ante todo, una película que goza de la perfección inglesa: estudiada al milímetro tanto por su guión, interpretaciones y puesta en escena…” 1

Y tengo que decir que empiezo la crítica de la que hoy nos ocupa exactamente con las mismas palabras.

Porque todo vuelve a ser perfecto, en La chica danesa (The Danish Girl). Sus encuadres y la posición de la cámara; la música de un Alexander Desplat que vuelve a ponerse al servicio de Hooper; los detallados vestidos y ambientación, ahora de los años veinte; su luz, su fotografía; las imágenes seleccionadas para abrir y cerrar el filme; su… todo.

Así que el director narrará en detalle la historia del pintor que prefirió ser una mujer, desde el despertar de su crisis de identidad hasta la resolución que adopta para terminar con el “problema”. Y es que el filme es valioso también para conocer la opinión de la medicina, y de la sociedad en general, en aquella época. A personas como Einar se las tildaba de pervertidos, se las encerraba en manicomios y se les trataba con electrochoque…

Pero lo que realmente interesa es cómo Hooper retrata la evolución de Reinar y su asunción de lo que le está pasando. Esos bellos primerísimos planos de sus manos tocando sus piernas cubiertas con finas medias, o los dedos pasando por su cara mientras observa a una chica en un club de alterne (escena que nos recuerda a un pasaje de ‘Middlesex’ 2, dicho sea de paso), o de él mismo mirando su cuerpo desnudo ante un espejo, despreciando su sexo masculino para pronto dejar a un lado a su mujer en cuanto a relaciones se refiere. Para él se acaba convirtiendo en inevitable, hasta el punto de no querer volver a vestirse como un hombre. Y Hooper lo retrata, cómo no, a la perfección.

the danish girl 2

Como pasaba en El discurso del rey, el casting para La chica danesa (The Danish Girl) es básico. Y la elección no puede ser más acertada, considerando el tono del filme: Alicia Vikander enamora con su espontaneidad. Es el contrapunto perfecto al personaje de Reiner, interpretado por un Eddie Redmayne que sabe hacer avanzar los cambios de su personaje en todos sus gestos (la posición de las manos, el caminar, la tímida sonrisa…). De hecho, el actor llega a no convencernos cuando va vestido de hombre. Aunque tampoco lo hace antes de empezar su transformación… parece que es uno de esos actores que necesitan personajes extremados para destacar. Algo similar a lo que, desde nuestro punto de vista, pasa con Jared Leto. En cualquier caso, Redmayne retrata con todo lujo de detalles pero de forma mínima, pausada, la evolución de hombre a mujer. Y nos convence.

En resumen: Hooper firma, de nuevo, un filme tan detallado y cuidado que desde ya podemos asegurar que La chica danesa (The Danish Girl) es carne de Oscar.

De Oscars, porque es la clase de historia que seguro encandilará a los miembros de la academia. La duda, o temor, es si Eddie Redmayne repetirá por segundo año consecutivo, entrando en un olimpo en el que se nos antoja no acaba de encajar.

Y este absoluto detalle que llevamos repitiendo en el texto sería magnífico… si no se hubiese caído en el más puro sentimentalismo. Avanzábamos que el casting, y en especial Redmayne, es el adecuado para el tono que otorga Hooper para su filme. Y es que el tono es el de drama azucarado a más no poder. Situaciones que se nos antojan bastante increíbles pudiesen sucederse en la realidad con tanta soltura y naturalidad; diálogos que encajan perfectamente en cada escena para ayudar a avanzar la trama… Hooper cae en la trampa de realizar un filme precioso y preciosista, algo que no era tan evidente en El discurso del rey, y que aquí lastra, y mucho, la opinión final que puede formarse el espectador del intenso drama real que seguro padeció el matrimonio Wegener.

TRAILER:

 

  1. Extracto de la crítica para El discurso del Rey, en El espectador Imaginario, Febrero 2011
  2. Jeffrey Eugenides, 2002
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Comentarios sobre este artículo

  1. […] José Arce en La Butaca.Net  4 / 10   Arantxa Acosta en Cine Divergente  […]

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