El Mercader de Venecia

El Shakespeare más olvidado Por Arantxa Acosta

- (Somerset lee la nota dejada en el escenario del crimen)"Una libra de carne. Ni más, ni menos. Ni cartílago, ni hueso, sólo carne".

- El mercader de Venecia.

- (Mills) No la he visto.
Se7en (David Fincher, 1995)

No es de extrañar que el guionista de Se7en utilizase este pasaje de El mercader de Venecia (obra teatral, de William Shakespeare, publicada en 1600) para ilustrar el segundo asesinato que aparece en el film de Fincher, el de la avaricia. Y es que este pecado capital es uno de los temas principales de la obra del famoso escritor, junto con la envidia.

El mercader de Venecia

Desde el pasado 01 de Febrero y hasta el 25 de Marzo puede disfrutarse de una versión adaptada para el teatro, en catalán, en el Teatre Nacional de Catalunya de Barcelona. Pese que a muchos podrá sorprenderle que se trate de adaptar el texto en su versión idiomática antigua pero puesta en escena actual, no hay que escandalizarse, porque se trata de un buen mix, como el que podemos recordar de Baz Luhrman y su Romeo y Julieta, de William Shakespeare (Romeo and Juliet, 1996). Y es que es curioso darse cuenta de cómo puede estar de tan rabiosa actualidad, pensando que se escribió hace más de cuatrocientros años… ahí es nada. Trasladamos el centro financiero que era Venecia al Wall Street de Nueva York; hablamos de crisis (qué más da que se hundan los barcos con la mercancía que que se hundan las acciones de una “prometedora” empresa); hablamos de racismo (católicos vs. judíos… ahora incluso podemos encontrar más variedad), evidenciamos que nos encanta  querer aparentar lo que uno no es… tanto en el terreno económico como en el sentimental.

Y es que El Mercader de Venecia, obra original, explora de forma muy sutil la relación homosexual entre Antonio y Bassanio. En la obra de teatro tampoco se ha querido profundizar demasiado, aunque las alusiones “tangenciales” aparezcan por doquier.

En cualquier caso, se demuestra fácilmente que Shakespeare era un visionario, que sabía plasmar la realidad del momento como ninguno, disfrazando sus obras en tragicomedias (quizá sea éste uno de los teatros más agridulces que llegó a escribir) pero dejando ese poso que nos invita al análisis, tanto entonces como ahora. A todos los amantes del teatro y sus idas y venidas, les recomendamos la adaptación de Rafel Duran.

El mercader de venecia 2

Llevando el estreno a nuestro terreno, no deja de sorprender también que El Mercader de Venecia se haya llevado sólo a la gran pantalla una vez, en 2005. Quizá el film de Michael Radford no es una obra maestra (la verdad es que no esperábamos este film del director de El cartero y Pablo Neruda - 1994 – o 1984 – 1984 – pero claro, no siempre tiene que ser Kenneth Branagh, quien haga las adaptaciones del dramaturgo), pero supo plasmar todo el odio, amor y pasión que se destilan de la obra teatral envolviendolo con la opulencia de la época. No obstante, la gran baza de la película fue, sin lugar a dudas, el reparto. Al Pacino borda el papel del judío Shylock quien, harto de soportar las calumnias y desprecios de los habitantes cristianos de Venecia, encabezados por Antonio, por negociar el préstamo de dinero con intereses, ve en la necesidad de éste ultimo (con tal de satisfacer a su amado Bassanio, será capaz de pedir dinero a Shylock para que su amigo pueda presentarse ante Portia como digno – léase, rico -prometido) su oportunidad de venganza. Jeremy Irons que interpreta a Antonio, rival de Shyloc, cuyos gestos permiten conocer lo que realmente piensa el personaje, sin entonar palabra. Y Joseph Fiennes, que auqnue no es que interprete magistralmente, le tenemos ya más que encasillado en obras de época (y de Shakespeare, claro).

La obra de Shakespeare está de más actualidad que nunca, y en ella podemos encontrar, como siempre en su obra, una cómica forma de tratar los temas más cotidianos sin olvidarse de que la realidad nunca es un camino de rosas. Acompañan a los protagonistas bufones, malentendidos, disfraces y suplantaciones… recursos que siempre utilizaba en sus obras pero que nunca están de más. La adaptación de Rafel Duran es complementaria al visionado del metraje de la película de Radford, ya que en una encontramos dinamismo actual y, en la otra, obsesión enfermiza por los detalles de la gran obra. Así que animamos a leer, a ver las dos versiones, a comparar… y a juzgar.

OBRA TEATRAL (Teatre Nacional de Catalunya):

FILM (Michael Radford, 2004):

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