La flauta mágica

La flauta de la discordia Por Arantxa Acosta

"Yo puedo ser vulgar, pero os aseguro que mi música no lo es".Amadeus (Milos Forman, 1984)

Pocos olvidarán una de las grandes secuencias de Amadeus, aquella en la que un enfermo Mozart, pasados ya sus años de gloria en la corte y con una necesidad imperiosa de dinero, estrena su singspiel (ópera popular) bajo la atenta (y envidiosa) mirada de Salieri: Mozart no es capaz de acabar de dirigir la pieza y Salieri le acompaña a casa, donde le confiesa que La flauta mágica es una pieza sublime, y que considera que es el mejor compositor que conoce.

La verdad es que se trata de un momento terriblemente emotivo, en el que podemos ver en unos pocos minutos muchos de los mensajes del film, encontrando el equilibrio perfecto entre la preocupación de un hombre por su familia, la importancia de la amistad, el desgaste que provocan los celos y la venganza y, por encima de todo, la música como pilar para la unión de las personas. Porque esto mismo es lo que Mozart quiso potenciar en su singspiel: la música como la gran unificadora en tiempos de desgracia. Una flauta cuya melodía es capaz de cambiar los pensamientos y sentimientos de las personas, uniéndoles para superar cualquier obstáculo.

La flauta Mágica es un cuento para niños y adultos, totalmente atemporal por lo universal de su temática, en la que el miedo al rechazo, el verse subyugado a las jerarquías y a la maldad de muchos interesados, el dominio de nuestros patriarcas e incluso la necesidad de descubrir por uno mismo lo que nos gusta y lo que no antes de hacer caso a los demás (Mozart encubrió en la figura de Sarastro su ideología masónica, haciendo ver que no se trataba de una figura demoníaca), se concentra en las escasas dos horas y media de duración entre los dos actos.

Si algo puede ser reprochable, eso sí, es ese cierto tufillo misógino que puede llegar a ser molesto pero que, sin embargo, sí es atribuible al papel de la mujer en la época en la que fue escrita (recordemos que estamos en 1791). No obstante, la música y el amor verdadero son los elementos claves de la entretenida fábula.

La flauta mágica 2

Así que se trata de una verdadera celebración la vuelta este mes de abril al Gran Teatre del Liceu de Barcelona de La flauta Mágica (y de La petita Flauta Màgica en el Auditori de Cornellà), de la mano de Joan Font, director de escena de Els Comediants. Una obra con una puesta en escena minimalista pero eficaz que se centra mucho más en Papageno, el entrañable personaje, por su inocencia y no obstante picardia, del que nos enamoramos desde el primer minuto y que nos acompañará durante toda la travesía de Tamino para liberar a Pamina del supuestamente malvado Sarastro, en esta versión un sacerdote de un templo con reminiscencias egipcias.

La versión que podemos encontrar ahora en Barcelona nos hace recordar, cómo no, la única versión cinematográfica hasta la fecha de esta gran obra. Y es que, si alguien podía atreverse a llevar a la gran pantalla La flauta Mágica, no podía ser otro que Kenneth Branagh (2006).

La flauta mágica 3

La flauta mágica de Kenneth Branagh (2006)

Habiendo realizado grandes adaptaciones de la obra de Shakespeare (inolvidables sus Enrique V – ópera prima en 1989; Mucho ruido y pocas nueces – 1993; Hamlet – 1996; o la poco conocida y muy recomendable Trabajos de amor perdidos – 2000), el director quiso, como en esas otras ocasiones, acercar una gran obra al gran público, en este caso del que fue uno de los mayores compositores de toda la historia. Si hay que ser sinceros, no eran pocos los retos de Branagh a la hora de filmar esta gran pieza musical, tanto por enfrentarse a las atentas miradas de los seguidores del libreto, como por la necesidad de demostrar que realmente era posible hacerlo. En cualquier caso, desde aquí recomendamos su visionado para descubrir cómo una gran obra puede traducirse, contrariamente a lo que muchos dicen, en una pequeña joyita para la gran pantalla.

El director, sabedor de que el cuento de Mozart puede ser ubicado en cualquier momento y lugar sin desvirtuar su mensaje, emplazó la historia en plena Primera Guerra Mundial. Personalmente, fue un gran acierto, ya que es una de las mejores formas de honrar la obra imperecedera del músico, además de demostrarnos que la necesidad de amar, de establecer la armonía en tiempos de guerra, está en nuestras manos. A partir de aquí, el desarrollo del film respeta el el libreto y composición en su versión íntegra, conociendo a los personajes e identificándonos rápidamente con su necesidad de superar cualquier obstáculo para alcanzar la felicidad. Entre todos, veremos, será posible.

El film de Branagh fue, injustamente desde mi humilde opinión, altamente criticado. En primer lugar, por llevar la obra a la gran pantalla en inglés. Si bien es cierto que la obra original, obviamente, es en alemán (libreto de Emanuel Schikaneder), no hay que engañarse: qué mejor forma que conseguir arrastar a un mayor número de espectadores a comprar una entrada, si no es cantando en el tercer idioma más hablado del mundo (chino y español hubiese sido mucho más complicado y con un resultado desastroso, claro). Así que el fin, en este caso, justifica los medios.

La flauta mágica de Kenneth Branagh (2006)

La puesta en escena, demasiado teatral, y la interpretación por parte de cantantes de ópera, noveles en el arte de actuar en el cine, fue la segunda gran avalancha de descalificaciones. Si bien es cierto que la expresividad facial de los cantantes es exagerada para la gran pantalla (están acostumbrados a que el público tenga que fijarse bien en sus movimientos, además de escuchar sus voces), no podemos olvidarnos de que La flauta Mágica puede también tildarse en cierta forma de vodevil (de alto standing, eso sí), por lo que esta desproporción puede asumirse dentro de que estamos no ante una película convencional, sino ante una comedia desmedida, con altas dosis de humor e irrealidad. Y en cuanto a la teatralidad… lo que consiguió Branagh fue que utilizando varios recursos técnicos exclusivos para el cine, pudo integrarlos perfectamente con lo que busca transmitir el texto, pero siempre sin perder la visión tan ingenua, casi infantil, de la obra original.

El caso es que la película de Branagh es una delicia para los sentidos, para poder combinar dos pasiones, música y cine, de una forma peculiar. Pero, por supuesto, es un film para descubrir nuestro amor a la música, y para darnos cuenta de que vale la pena abrir nuestros sentidos y disfrutar, no sólo en el cine sino también en un escenario, algo que nos puede parecer tan alejado como una buena ópera. La ópera, y es especial la de Mozart, no es, señores, para nada aburrida.

SINGSPIEL (Gran Teatre del Liceu de Catalunya):

FILM (Kenneth Brannagh, 2006):

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Email to someone

Comentarios sobre este artículo

  1. danielita dice:

    la verdd no veo lo k es la RESEÑA DE LA FLAUTA MAGICA y ppzzz imposible d comentar algo bueno

    1. Hola Danielita, lamento que el texto no te haya convencido. Nuestra intención era doble: recordar en su momento a los barceloneses que la obra se representaba en el Gran Tetare del Liceu, pero, por encima de todo, invitar a nuestros lectores a acercarse a conocer una ópera a la que se ha hecho referencia varias veces en el cine, la última de ellas de la mano de Kenneth Branagh. Si bien es cierto que no hablaba mucho de la ópera en sí, nos gustaría señalar que no hemos tenido la intención de hacer una crítica del montaje en el Liceu, ni mucho menos de la música de Mozart o el libreto de Schikaneder, si era eso lo que esperabas en nuestra web. Nuestra especialidad es el 7o arte :)

  2. HUGO PALOMARES hofmann dice:

    Esta versión de cine de Kennet Branagah no es ni la primera, ni la única, ni la mejor!, la primer versión la hizo el gran director de cine Ingmar Bergman en 1975 y es una adaptación histórica y genial, para mi la mejor versión de La Flauta Mágica, tanto en cine como en teatro, totalmente apegada al guion y a la época, el único cambio que hace Bergman en su versión es que presenta a Sarastro como el padre de Pamina, que le da un giro interesante y verosímil a la trama. Existe una remasterización de la película realizada en 2000 para los que se interesen. también existe una versión francesa para niños que es excelente.

  3. Miguel dice:

    Es preciosa.
    Consigue ser totalmente fiel al cine y la ópera. Muy recomendable. Gracias por la reseña. Me ha servido, un poco más tarde del tiempo en el que fue publicada, para acabar de situarme en la’película-ópera’. Ojalá hicieran más piezas así de otras óperas maravillosas.

Comenta este artículo

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>