Juego de tronos

Canción de calidad y éxito Por Roger Gonzàlez i Mercader

"(...) Cuidémonos de lo que vendrá; deja en mis manos el gran asunto de esta noche, que dara a todas nuestras noches y dias venideros el poder y el dominio soberanos."Macbeth. Acto I, escena V (William Shakespeare)

Acercarse a la actual serie estrella de la HBO, Juego de Tronos requiere sin duda hacerlo a golpe de Claymore ante los avasalladores datos: 15 premios Emmy, más de 60 millones de dólares invertidos por temporada (sólo el episodio piloto de la segunda temporada costó más de 10 millones), merchandising de todo tipo, innumerables clubs de fans alrededor del mundo, el aval incondicional de crítica y público, y la solidez de una igualmente aclamada y premiada novela-rio… que aún se está escribiendo!1

En fin, no descubro nada nuevo al decir que Juego de Tronos más que una serie es un fenómeno cultural.

Pero cambiemos la Claymore por un bisturí e intentemos averiguar (a modo de aproximación inacabada y con 4 temporadas y 40 episodios hasta la fecha) algunas claves de este éxito arrollador.

Una de éstas claves es, sin duda, el respeto con que los creadores de la serie, David Benioff y D.B. Weiss, se acercan a Canción de Hielo y Fuego (A Song of Ice and Fire), la magna obra de George R.R. Martin en la que se basa la serie televisiva. Más que respeto se trata de una inclusión total del autor de la novela en el proceso de escritura del guión, un factor clave más cuando estamos ante un caso de adaptación a una obra literaria in-progress. 2 Martin ejerce como productor ejecutivo de la serie y se reserva el derecho de escribir en solitario un episodio por temporada. Así, bajo este enorme control e influencia del autor original, la serie es afortunada e inevitablemente transmite todas aquellas características de la novela que la han convertido en la gran renovadora del Fantasy del último siglo y, para muchos, a la altura histórica de un (casi legendario) Tolkien.

Juego de tronos 2

¿Cuáles son estas características? Para empezar estamos ante un producto multi-genérico que conjuga con maestría el fantástico medieval épico con el culebrón político. Aunando, así, dos de las temáticas más populares en la llamada tercera edad de oro de la serialidad televisiva 3: las series políticas y las de ambientación histórica, todas normalmente unidas por un tema principal, el poder. Añadamos el toque de género fantástico (que también goza de buena salud serializada) y genéricamente ya tenemos producto: Juego de tronos. Una suerte de mixtura entre House of Cards (Beau Willimon, 2013-) Los Borgia (The Borgias, Neil Jordan 2011-2013) y la trilogía de el Señor de los Anillos (The Lord of the rings – trilogía- Peter Jackson, 2001-2003) que la convierten en uno de los Fantasy para adultos más potente jamás realizado. Por un lado la trama de Canción de Hielo y Fuego se inspira en un hecho histórico real: la Guerra de las Dos Rosas, ocurrida en Inglaterra durante el siglo XV y que enfrentó a dos casas nobles inglesas, los York y los Lancaster. Por el otro se ambienta en una realista edad media llena de sexo y violencia sin contemplaciones. Aquí la HBO se ofrece (cómo ya hizo con RomaRome, Jhon Milius, 2005-2007- o Los SopranoThe Sopranos, David Chase, 1999-2007) como prácticamente única alternativa para productos de riesgo, siendo capaz de mostrar sangre y erotismo sin tapujos bajo una inversión millonaria.

Pero la serie va más allá de una compleja trama histórica. Porqué Martin sorprendió a todo el mundo al aplicar, en una novela de género Fantasy 4, un enfoque coral al estilo soap-opera folletinesca. Un multi-enfoque que la serie televisiva aplica acertadamente. Así vivimos la trama de poder, sexo, pactos, traiciones y muerte a través de diversos personajes situados en diversas zonas geográficas de ese locus imaginario llamado Poniente. Entrelazando historias, cruzando líneas argumentales, y jugando continuamente con los diversos personajes de las distintas “casas” (los Lannister, los Stark, los Greyjoy, todos con su escudo y su lema), Martin se guarda en la manga encuentros inesperados y giros sorprendentes, entre los que se incluye el eliminar sin contemplaciones a personajes aparentemente intocables (¿alguien que no hubiera leído los libros podía prever la muerte de Eddard Stark?) 5 .

Juego de tronos 1

Y es que esta es otra de las características únicas de la serie y la novela: sus personajes. Olvidémonos del maniqueísmo clásico del género (elfo=bueno, orco=malo), aquí estamos ante un autor que busca personajes complejos; crueles y vengativos, frágiles, compasivos, llenos de dudas y demonios internos: humanos, en definitiva. Aquí no hay buenos y malos, sólo supervivientes en un entorno duro y cruel a los que Martin intenta entender más que juzgar. Si bien es cierto que a veces el autor conjura personajes especialmente bizarros dignos del más oscuro Lynch (El sádico rey Joffey, el bastardo torturador Ramsay Bolton o Lysa Tully y su hijo en Nido de Águilas) en general no hay un acercamiento unívoco y cristalino hacia los personajes y las fronteras entre “los buenos” y “los malos” casi nunca están claras. Los personajes pierden su inocencia y pueden llegar a ser crueles e implacables (P. e. Arya Stark ante El Perro o Daenerys ante los esclavista de Astapor), o humanizarse éticamente ante nuestros ojos (caso de Jaime Lannister), o incluso podemos encontrar personajes bebedores, puteros y cínicos increíblemente atractivos (destacando especialmente el enano Tyrion) 6. Othelos, Hamlets o Macbeths, en definitiva, inmersos en sus trágicos pathos, personajes multidimensionales que generan en el lector/espectador una enorme empatía.

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Personajes tridimensionales en un entorno medieval de extremo realismo y de gran belleza. Aquí se ven sin duda esos más de 10 millones por temporada, en la acertada inversión en un diseño de producción impecable que se muestra sin aspavientos formales (aquí la técnica audiovisual está por entero al servicio de una narración impecable). Vestuarios, decorados, y localizaciones reales 7 (no hechas a golpe de CGI) que nos transportan desde los soleados y lujosos interiores de Desembarco del rey (lugar de confabulaciones y traiciones de los Lannister) a los los helados y salvajes entornos de el Muro (con la decadente Guardia de la Noche y Jon Nieve a la cabeza) pasando por los exóticos pueblos del otro lado del mar (siguiendo a Daenerys Targaryen y sus dragones) o al crudo Medioevo del Norte (ex-reino de los Stark). Espacios que sirven de tablero de ajedrez a una compleja trama de poder donde eros y thanatos se mueven holgadamente 8.

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También hay una fuerte inversión en efectos especiales y concretamente en la creación del típico bestiario de fantasía. ¿He dicho típico? Falso. Porqué he aquí otra de las claves del éxito de la serie: el mezclar con gran acierto un entorno medieval realista con una percepción sutil de lo fantástico. Para Martin (al contrario que el género Fantasy en general) el elemento fantástico no es lo primordial, sino una especie de mítico halo que los personajes susurran incrédulos. Dragones, seres de hielo llamados “los Otros”, huargos, magia negra… existen, pero con una presencia cuidadosamente desvelada que apunta hacia un lento proceso de renacimiento mágico. Esto, por un lado, hace más atractivo todo lo concerniente al imaginario fantastique de la serie, (desde Jacques Tourneur a Shyamalan, es sabido que lo fantástico sugerido siempre impacta con más fuerza) y, por otro lado, permite centrar la atención en lo que realmente da fuerza a la serie: sus personajes y el despiadado entorno en el que se mueven.

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Supervivientes en un entorno duro y cruel: ¿no es eso, al fin y al cabo (sin dragones ni espadones medievales) lo que en estos tiempos somos la mayoría de nosotros?

TRAILER:

  1. Actualmente Canción de Hielo y Fuego es una heptalogía, con una previsión de dos novelas más.
  2. También la serie de la AMC The Walking Dead (Robert Kirkman, 2010-) está basada en un cómic que sigue publicándose, o, en el cine encontramos el referente del serial cinematográfico de Harry Potter. Estrenada el año 2001 cuando aún faltaban tres novelas para que J. K. Rowling diera por terminada la saga.
  3. Prefiero llamarlo audiovisual y no televisivo, pues actualmente estamos ante una multiplicidad de pantallas y modos de consumo audiovisual, siendo la televisión sólo una de estas ofertas.
  4. En el Fantasy es novedoso, pero esta coralidad la encontramos en múltiples productos, desde el cine coral de catástrofes de los 70, a el típico culebrón sudamericano o su par made in USA (Dallas- David Jacobs, 1978-1991) o DinastíaDinasty, Richard Shapiro, 1981-1989- por ejemplo) o incluso en series de prestigio como Canción triste de Hill Street (Hill Street Blues, Steven Bochco, 1981-1987) donde Bochco insertó la coralidad en el género policíaco.
  5.  Más aún cuando el personaje estaba interpretado por Sean Bean, el actor más popular de la serie en ese momento.
  6. Interpretado por Peter Dinklage, ganador de un Emmy por su participación en la serie.
  7.  Que incluyen lugares como Irlanda del Norte, Croacia, Islandia, Marruecos y recientemente Sevilla.
  8.  Un espacio que simbólicamente se mueve, cual tablero de Monopoly, sobre un dinámico mapa de Poniente en unos sugerentes títulos de créditos ganadores del Emmy en 2011
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Comentarios sobre este artículo

  1. […] es un tópico muy propio de este género y segundo, para diferenciar esta serie de, por ejemplo, Juego de Tronos, que aúna el género histórico (de estética medieval, aunque sea un mundo inventado) y el […]

  2. […] de casting bastante cuestionable. Emilia Clarke, alejada de su papel de Daenerys Targarien en Juego de Tronos (Game of Thrones, David Benioff, D.B. Weiss, 2011-),  se ve desbordada por una mala revisión del […]

  3. […] una banda musical callejera, nos reímos porque es algo impensable; si ponemos cualquier parodia de Juego de Tronos (Game of Thrones, David Benioff, DB Weiss, George R.R Martin, 2011- ) hecha por fans en Youtube, […]

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