The Night of

Intención y resultado Por Pablo López

Es interesante ver The Night Of, la reciente serie de Steven Zaillian para HBO, a la luz de Enmienda XIII (13th, 2016), el documental de Ava DuVernay para Netflix. Interesante por la clara indicación de que las grandes plataformas del cable y el streaming están más interesadas en la diversidad de los contenidos y más dispuestas a arriesgar que las majors de Hollywood, pero, sobre todo, interesante por la forma en que ambas producciones se plantean los problemas raciales, jurídicos y penitenciarios en la sociedad estadounidense.

Zaillian y el guionista Richard Price nos cuentan la historia de Nasir Khan (Riz Ahmed), un tímido universitario neoyorquino de ascendencia pakistaní al que invitan a asistir a una fiesta en Manhattan. Su familia, musulmanes de clase trabajadora, no recibe la noticia con entusiasmo, pero él decide asistir igualmente. Desde el momento en que sale de su casa y se adentra en la noche de Nueva York, Nasir sella su destino: en las horas que siguen conocerá a una joven, se drogará, follará y, finalmente, será detenido y acusado de un asesinato.

The Night Of - Foto 1

Antes de recuperar el documental de Ava DuVernay, veamos qué se puede leer ya en este principio. Nasir es, en apariencia, el hijo modélico: trabajador, respetuoso y tranquilo. Su anhelo por pertenecer a un grupo fuera del entorno familiar es fácilmente comprensible: además de ser un deseo típicamente adolescente, representa la voluntad de Nasir de integrarse plenamente en su país de acogida. O sea, se trata de ser más estadounidense que pakistaní, a diferencia de sus padres, que viven en el habitual limbo de los que emigran por necesidad y buscan estar a la vez “aquí” y “allí”. Pero es este deseo lo que le lleva a descontrolarse y, finalmente, le conduce a la tragedia. Teniendo en cuenta que su familia representa el entorno seguro y su escapada, sexo y drogas de por medio, aquello que le destruye, resulta difícil no traducirlo en algo así: el chico bueno que se tuerce y debe pagar por sus pecados. Este moralismo será después matizado, pero nunca descartado, flotando sobre la serie de forma incómoda.

Así llegamos a la visión que ofrece The Night Of del mundo judicial y penitenciario estadounidense, siempre relacionados con la cuestión racial. Es aquí donde entra en juego Enmienda XIII, que trabaja con la idea de que el sistema carcelario estadounidense se ha convertido en una monstruosa máquina de segregación racial encubierta, especialmente pensada para debilitar a la comunidad negra, criminalizándola e incapacitándola para pelear por la plena igualdad. Como nos indica el documental, más del 35% de los presos estadounidenses son afroamericanos, un dato bastante llamativo si se tiene en cuenta que solo son un 13% de la población total del país. En la misma línea, cuando Nasir se adentra en el mundo penitenciario descubrimos que la gran mayoría de los que le rodean son negros. ¿Cabe decir, entonces, que la serie de HBO y el documental de Netflix trabajan en la misma línea? En apariencia, sí, pero, de nuevo, un análisis cuidadoso plantea ciertas dudas al respecto. El problema es que The Night Of convierte ese 35% en casi una totalidad. De hecho, en la serie, incluso los funcionarios de prisiones son mayoritariamente afroamericanos, como si todos los elementos del engranaje carcelario (notablemente corrupto, según Zaillian y Price) formasen parte de esa minoría. Por eso, mientras Enmienda XIII puede presumir de una indiscutible claridad en su discurso, la serie de HBO navega por aguas más confusas en las que no queda claro si se trata de criticar los funcionamientos del sistema o, por el contrario, de reforzar la visión del estadounidense más intolerante, que ve a las minorías raciales como la razón por la que “América” (o sea, Estados Unidos) necesita a un líder fuerte que recupere “su grandeza”.

 The Night Of - Foto 2

Tanto el guion de Price como la puesta en escena de Zaillian (también coguionista de algunos capítulos) tienen parte de responsabilidad en el problema. Price, que fue uno de los guionistas de The Wire (David Simon, 2002-2008), cede ante cierta voluntad exhibicionista que le lleva a construir situaciones que son más ingeniosas que realmente efectivas 1. Esto supone que sus esfuerzos por crear un drama que vaya de lo particular a lo universal (y, por tanto, que su denuncia no se pierda en lo anecdótico) resulten un tanto infructuosos. Igualmente, Zaillian traiciona las intenciones críticas del material con una puesta en escena fuertemente contrastada, que hace hincapié en lo sucio y lo decadente, creando así una atmosfera de brutalidad y desesperación moral que convierte a Nueva York en la parada previa al Apocalipsis. No es algo nuevo. Ante una historia de vocación “seria”, el director se siente obligado a tomar una aproximación visual igual de “seria” para que no olvidemos en ningún momento que lo que estamos viendo es una tragedia en toda regla. Así, Zaillian se entrega a la búsqueda de un aparato visual impactante mientras pierde la posibilidad de construir, como sí conseguía The Wire (en apariencia, mucho más sencilla visualmente), un espacio de debate donde cada espectador pueda construir su propio discurso.

The Night Of - Foto 3

No se trata, por supuesto, de decir que cualquier planteamiento estilizado (ya sea visual o de guion) suponga automáticamente un fracaso de la estrategia narrativa. The Night Of consigue bastantes cosas interesantes, la mejor de ellas un notable desarrollo de personajes. Sin embargo, da la sensación de que los artífices de la serie no han sido capaces de controlar las herramientas narrativas para construir un discurso claro y coherente. Es posible que les haya perdido la ambición, o puede que el deseo de ajustarse a lo que se espera de un producto HBO les haya llevado a la artificiosidad. Sea por las razones que sea, tanto la serie como sus ideas fuertes (el sistema judicial y penitenciario en Estados Unidos como maquinaria diseñada para apartar a las minorías que resultan molestas, la falta de cohesión de esas minorías) se quedan en el incómodo terreno de esa famosa frase sobre el camino del infierno y las buenas intenciones. The Night Of pretende hablar de muchas cosas importantes, pero es posible que no logre nada más que perpetuar los estereotipos que han llevado a la situación actual: las drogas y el sexo son malos, todos los criminales son negros y el mundo se va a la mierda.

 TRAILER:

  1. Sirva como ejemplo de esto un momento de mitad de la serie: cuando la abogada de Nasir va a abrir la puerta de su apartamento para recoger un pedido de comida a domicilio, se encuentra con que el repartidor es el padre de este, que, ahogado por las deudas que suponen la costosa defensa legal, se ha visto obligado a trabajar en algo que claramente le resulta humillante. Por muy ingenioso que resulte esto, es también tan inverosímil (¿qué posibilidades hay de que le tocase justo a él llevar la comida de ella?) que provoca más estupefacción que impacto dramático.
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