Andréi Tarkovski – Narraciones para cine

Andréi Tarkovski, escribir con imágenes Por Diego Salgado

La editorial argentina Mardulce publica en castellano un volumen generoso de escritos obra del cineasta ruso Andréi Tarkovski (1932-1986): Narraciones para cine. El libro, que se asemeja en sus contenidos al Collected Screenplays editado en 1999 por la británica Faber and Faber, incluye los esquemas narrativos —los responsables de la presente edición prefieren hablar de “guiones literarios”, kino romans— que desembocaron en los libretos de Solaris (Solyaris, 1971), El espejo (Zerkalo, 1974), Stalker (1979), Nostalgia (Nostalghia, 1983) y Sacrificio (Offret, 1986). También, tres borradores de guiones que no se materializaron como películas: Viento luminoso, adaptación de Ariel (1941), novela de ciencia ficción para los más jóvenes de Aleksandr Beliáyev; Hoffmanniana, intento de recrear y fabular episodios varios en la vida del escritor alemán E.T.A. Hoffmann emulando el singular hálito creativo que animó al autor de El hombre de arena (1817); y Sardor, tadzhik western ambientado en la Kazajistán de 1915 que Tarkovski y Alexander Misharin escribieron por encargo del director uzbeko Ali Khamraev. Narraciones para cine alberga por último los guiones de las primeras realizaciones de Tarkovski en solitario una vez producidos los cortos Los asesinos (Ubiytsi, Marika Beiku, Aleksandr Gordon & Andréi Tarkovski, 1956) y Hoy no habrá salida (Segodnya uvolneniya ne budet, Aleksandr Gordon & Andréi Tarkovski, 1959): el mediometraje El violín y la apisonadora (Katok i skripka, 1961) y La infancia de Iván (Ivanovo detstvo, 1962). La única ausencia relevante corresponde al extenso guion de Andrei Rublev (Andrey Rublev, 1966), publicado por otra parte en nuestro país por Ediciones Sígueme en 2014.

Para quien esté familiarizado con las películas de Andréi Tarkovski resulta evidente que su vivencia de la escritura, su “manifestación poética del ser” 1, debe su gramática a la arquitectura monumental de sus fotogramas y su concepción fílmica del tiempo, depositario emocional de expectativas, percepciones e incógnitas. Como se apunta en el prólogo de Narraciones para cine, “Tarkovski creía en la potencia efectiva de las imágenes (…) la puesta en escena de lo sagrado no era para él un acto intelectual de representación, un tratado de ribetes estéticos o filosóficos, sino más bien un acto de fe, de confianza en el poder de las imágenes para transformar el destino del ser humano” 2. La Zona en la que se adentran los tres expedicionarios que protagonizan Stalker y, en particular, El Escritor, es el cine: una página en blanco en la que nuestros anhelos y desencantos no se decodifican, se proyectan. El propio Tarkovski estaba interesado en establecer “una línea de separación entre el cine y la literatura, el teatro y las bellas artes, que impiden al medio fílmico otorgar con sus propias herramientas una configuración inmediata y plena a la realidad” 3.

Sin embargo, sus argumentos audiovisuales deben en buena medida su articulación al influjo de lo cultural y, más en concreto, lo pictórico y lo literario. La palabra, en tanto sonido, rima o melodía, contribuye de manera decisiva a la atmósfera inmersiva que se respira en sus filmes… Lo que Tarkovski repudia de la expresión escrita es su tendencia al intelectualismo, lo estudiado, frente al carácter equívoco, inaprensible, explosivo de la imagen. Conviene recordar que su padre, Arseni Tarkovski (1907-1989), era poeta y traductor —sus versos se escuchan en El espejoStalker y Nostalgia—, y su madre, Mariya I. Vishnyakova (1907-1979), especialista en literatura y correctora. Tarkovski disfruta por vez primera de una película, Shchors (Aleksandr Dovzhenko & Yuliya Solntseva, 1939), con siete años, y el universo de la imagen en movimiento le deslumbra; al mismo tiempo lee con avidez a Kipling, Cervantes, Twain y Tosltoi, cursa clases particulares de dibujo, y es un connoisseur musical tan entregado y ambicioso como para declarar con dieciséis años que su sueño es llegar a ser Ludwig van Beethoven, para horror de los comisarios del Komsomol —las Juventudes Comunistas de la Unión Soviética— que le entrevistan para decidir si admiten al joven en la organización. Por entonces se adentra en una larga etapa de catástrofes estudiantiles y vagabundeos en los límites de lo antisocial, con El Jugador (1867) y El adolescente (1875) de Fiódor Dostoyevski como modelos existenciales.

 

Andréi Tarkovski - Narraciones para cine

La confluencia de la cultura entendida como bildungsroman, novela de aprendizaje durante la infancia y la juventud que sedimenta en la psicología del individuo, y el cine como relato emancipado de madurez que testimonia una voz propia, tiene como escenario decisivo la producción de su primer largometraje, La infancia de Iván. Tarkovski aborda la adaptación de Iván (1957), relato de Vladimir Bogomolov en torno a las experiencias durante la Segunda Guerra Mundial de un joven huérfano, cuando otro director, Eduard Abalov, ha filmado ya sin demasiado acierto buena parte de un guion escrito por Mikhail Papava en el que se ha subrayado el papel del pequeño Iván como héroe de la resistencia soviética contra el invasor nazi. Tarkovski no se pliega, ni a esa visión del personaje, ni al detallismo y la verosimilitud que Vladimir Bogomolov ha prestado al conflicto bélico en las páginas de Iván. Recién cumplidos los treinta años, ha cristalizado en él una idea del director como autor que implica “trascender los materiales literarios o guionizados debidos a otros, violentar los pactos convencionales que se establecen con una obra gestada en un medio diferente, y priorizar la especificidad del lenguaje cinematográfico tal y como él lo entiende” 4

En sus manos, las escenas vistosas de combate se esfuman. El protagonista pasa a ser con todas las consecuencias un niño y, a la vez, su primer gran stalker o explorador de resonancias eternas en las imágenes. Los sueños de Iván pasan así a conformar el tejido de la realidad cinematográfica de Tarkovski en plano de igualdad con los desolados paisajes de guerra…. “Siseo de la bengala que se eleva (…) el chirrido del cabestrante es regular y melancólico (…) El árbol seco se asemeja a un hombre que tendiese sus brazos hacia él (…) un proyectil planea sobre el agua (…) se elevan densos géiseres que ocultan el sol de otoño”, se lee en el guion de La infancia de Iván, entre otras muchas apreciaciones de calado simbólico y sinestésico palpitantes en las palabras que recoge Narraciones para cine. ¿Cómo leer entonces los escritos que integran el volumen? Si el lector es capaz de interpretar su grafía en términos de huellas, los párrafos como vestigios, tendrá una idea más exacta de lo que representan que si se los toma como textos rectores o manuales de instrucciones. No se trata de que las ideas se hayan articulado como palabras capaces a su vez de prefigurar unas determinadas imágenes. Sino de imágenes cuyo eco ha reverberado en las palabras a modo de pistas para que la cámara pueda rastrear sus orígenes.

Captar la diferencia será la única manera de eludir que nuestras conclusiones sobre lo leído se asemejen a las de “una puesta en escena cinematográfica convertida en mero signo, en esquema o en concepto, por muy original que sea este; en búsqueda laboriosa de significado, de profundidad; en el retrato de actos humanos con un sentido forzado, el que al director le ha parecido necesario (…) La puesta en escena poco tiene que ver con la ilustración pertinaz del sentido que subyace en ella. La explicación subrayada de un sentido limita la fantasía del espectador, le presenta un complejo de ideas fuera del cual solo hay vacío” 5. A quien se asome a las páginas de Narraciones para cine solo le cabe una opción para no asfixiarse en los complejos estériles de ideas y soslayar una sensación final de vacío: leer como quien contempla, entender como quien percibe.

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NARRACIONES PARA CINE, Guiones literarios

Andréi Tarkovski

Prólogo de Bernardo y Mariano Nante

Traducción de Luisa Borovsky

Editorial Mardulce, 2018

644 páginas

NarracionesCine_2

  1. TARKOVSKI, Andréi (2002): Esculpir en el tiempo: Reflexiones sobre el arte, la estética y la poética en el cine, Madrid: Ediciones Rialp, p. 40
  2.  NANTE, Bernardo y Mariano (2018): “Prólogo: Tarkovski, el cine como ofrenda”, en TARKOVSKI, Andréi: NARRACIONES PARA CINE, Guiones literarios, Buenos Aires: Mardulce Editora, p. 51.
  3.  TARKOVSKI, óp. cit., p. 41.
  4. GREEN, Peter (1993): Andrei Tarkovsky: The Winding Quest, Londres: The Macmillan Press, pp. 24-25.
  5. TARKOVSKI, óp. cit., p. 44-45
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