Accident Man: de vacaciones

Cuestión de ejecución Por Lorenzo Ayuso

La casualidad quiso que el estreno de Accident Man: de vacaciones (Accident Man: Hitman’s Holiday, Kirby Brothers, 2022), segunda entrega del proyecto de pasión de Scott Adkins en torno a la cabecera homónima de Pat Mills y Tony Skinner en la Toxic!, coincidiera en el tiempo con el anuncio del relanzamiento en Blu-Ray, a través de Arrow Films, del díptico iniciado con The Executioner (Chokugeki! Jigoku-ken, Teruo Ishii, 1974) a mayor gloria de Sinichi “Sonny” Chiba1. Pese a no tener relación de parentesco alguna, se divisan paralelismos que vinculan la concepción de ambas series. Paralelismos que trascienden la trama, aun siendo una y otra variaciones dentro del subgénero del asesino a sueldo según los códigos de conducta marcados por Fríamente, sin motivos personales (The Mechanic, Michael Winner, 1972).

En primer lugar, ambas sirven como vehículo para las heroicidades de sus respectivos protagonistas, cuyas carreras se han forjado a través de una injusta comparativa con insignes antecesores: la popularidad del gimnasta japonés restalló internacionalmente tras la muerte de Bruce Lee, cuando los distribuidores estadounidenses buscaban productos de reemplazo en sus marquesinas para “El pequeño dragón” chino, en parte al apropiarse el Street Fighter de inequívocos manierismos de aquel2; el taekwondista británico, por su lado, ha vivido cinematográficamente a la sombra de Jean-Claude Van Damme durante parte de su carrera a ojos de la industria, como prueba tanto que se los emparajara con insistencia (cuatro filmes entre 2008 y 2012) como que se le encomendara sustituir al belga en secuelas tardías como Blanco humano 2 (Hard Target 2, Roel Reiné, 2016). En segundo lugar, tanto The Executioner como Accident Man (ídem, Jesse V. Johnson, 2018) pretenden demostrar una disponibilidad para la comedia de sus action men que les abriera vías de fuga de las altas intensidades a las que se habían acostumbrado y, de paso, les permitiera huir de cualquier sospecha de mímesis. En ambos casos, además, las respectivas segundas entregas se desprenden de todo ambage para entregarse al humor más cafre, cuando no decididamente zafio: con una dinámica más cerca a las tiras cómicas de Los tres chiflados que al nihilismo de El luchador callejero (Gekitotsu! Satsujin ken, Shigehiro Ozawa, 1974),  The Executioner II: Karate Inferno (Chokugeki! Jigoku-ke: Daigyakuten, Teruo Ishii, 1974) acaba aprovechando la deslavazada línea argumental como base para repetir continuos gags escatológicos; de igual modo, Accident Man: de vacaciones disfruta enmierdándose, literalmente, y embadurnando el cuadro de líquidos internos y vísceras en cuanto hay oportunidad. Tal hermanación, la de la violencia marcial y el slapstick, pero también la de tipos como Chiba y Adkins, separados por décadas de distancia, tiene ya una genealogía clara: entre estos iniciales arrebatos cómicos del fukuokense y el empeño ya decidido del brummie, toda una generación hongkonesa perfeccionó el vínculo. Jackie Chan, Sammo Hung, Karl Maka y luego Stephen Chow cimentaron la argamasa de la lucha escénica y el humor físico, partiendo precisamente de los paralelismos existentes entre las fórmulas tradicionales del cine kung fu y de los prototipos del vodevil3, creando sus propias metodologías, encontrando sus nichos de mercado, y definiendo sus personalidades artísticas.

Accident Man: de vacaciones

Scott Adkins y Faisal Mohammed.

Para el europeo, precisamente formado en Hong Kong junto al ídolo chino de las doscientas fracturas, Accident Man: de vacaciones le permite, más si cabe que la primera entrega, establecerse una identidad clara para un gran público acostumbrado a no distinguirlo cuando mostraba su rostro en bruto. Acaso exceptuando el díptico Ninja (ídem, Isaac Florentine, 2009), las obras capitales del corpus fílmico de este jornalero de las power kicks, aquellas que no lo limitan al despliegue acrobático, lo encubren bajo caracterizaciones extremas: ahí queda Yuri Boyka, el peleador ruso en torno al que se recompuso la franquicia Invicto; ahí está Avengement (ídem, Jesse V. Johnson, 2019), donde sus rasgos se marcan con cicatrices protésicas para encarnar al enajenado antihéroe de bíblico nombre, Cain; ahí reposa su aparición estelar en John Wick 4 (John Wick: Chapter 4, Chad Stahelski, 2023), hundido bajo pesadas capas de maquillaje en la siniestra set piece de Berlín. Incluso en One Shot (Misión de rescate) (One Shot, James Nunn, 2022) su personaje funcionaba como un avatar para el espectador en ese planteamiento de videojuego, siendo un sosias de arquetipos militares reconocibles. “Soy un actor de carácter atrapado en el cuerpo de una estrella de acción”, alegaba con conformidad4, reconociendo el temor a que nadie sea capaz de reconocerlo, de tener que rendir cuentas eternamente en subproductos que solo esperan una imagen parcial de él.

Accident Man ya trabajaba para modelar al gusto una persona-personaje desmoldado del prototipo vandammiano a través de Mike Fallon, deslenguado asesino a sueldo cuyo gimmick consiste en enmascarar sus crímenes como accidentes. Descartando el diseño de Martin Emond en el arco del cómic que adaptaba, se consumaba un figurinismo fácil de replicar -vaqueros, camiseta, chupa de motorista- ya testado en películas previas, a la par que se alargaban los diálogos de esta estrella B  tanto como sus peleas en cámara. El empeño, aunque meritorio, flaqueaba por un tono indeciso, fruto de las diferentes sensibilidades de Johnson, un director con poca inclinación hacia el humor expreso y el gag, así como proclive a una acción más balística que bailona, y Adkins, a la postre coguionista y productor5. Los hermanos George y Harry Kirby, relativamente noveles (el primero atesora amplia experiencia como coordinador de especialistas), entienden mejor esa pretensión cómica y diluyen la carga dramática en la secuela, que opta por no adaptar ninguna de las historias restantes del personaje en papel y aporta un tratamiento simplificado que justifique la concatenación de luchas. En su favor, no tiene que lidiar con los orígenes de Fallon, como ocurría en una primera parte ralentizada por una larga analepsis a mitad de metraje, lo que facilita dar entrada y minutos a más personajes excesivos. Y es en el exceso donde el espectáculo cobra sentido. En el exceso de las interminables secuencias de lucha cuya duración sobrepasa la funcionalidad de la trama, buscando la excelencia individual a través de su ejecución. La impresión definitiva.

Accident Man: de vacaciones

Beau Fowler y Scott Adkins.

En manos de los Kirby, esta Accident Man: de vacaciones se impregna de una sensibilidad próxima al anime, lo que se percibe desde el vivaz tratamiento del color (los cielos despejados de Malta, lugar de rodaje, benefician esta aproximación) hasta el diseño de una violencia exagerada y acelerada, algo a lo que contribuyen las coreografías de Andy Long (integrante del Jackie Chan Stunt Team), Hung Dante Dong (artista marcial y experto en parkour) y Tim Man (colaborador imprescindible del británico, aquí en capacidad reducida encargándose solo de las previsualizaciones en preproducción). La cámara acostumbra a rodear en ángulos de 360º a los contendientes -una vez más, Adkins contra todos, aunque se agradece la adición de Sarah Chang, campeona estadounidense de wushu, como aliada-, y ajusta la planificación de acuerdo a los pasos de cada ejercicio marcial: toda patada, todo puñetazo, merece un tiro exclusivo, estudiado. El montaje favorece la claridad y se pliega al ritmo de los cuerpos, cuyo baile acaba convertido en el único contenido. Aun cuando las estrechas condiciones presupuestarias obligan a desenmascarar el emplazamiento en decorados (el grueso del metraje transcurre en un almacen con varias pistas que funcionan como viñetas), la operación funciona. La claridad cristalina al poner en escena las habilidades gimnásticas y marciales del kickboxer, al mostrárnoslo a él mismo desnudado de todo disfraz, transfigurado en su propio icono de cómic, lo justifica todo.

Escopetada para igualar el éxito precedente, The Executioner II: Karate Inferno vio la luz solo cuatro meses después de la primera, limitándose a permitir a Chiba abordar su rol desde una perspectiva cómica, rompiendo el equilibrio tonal entre comedia y acción. Descontando la masacre final, la pegada reconocible del acróbata adolecía de debilidad ante tanta farsa. De hecho, la introducción de su protegida del Japan Action Club, Etsuko Shihomi, parecía un arreglo improvisado para justificar ese ambicioso subtítulo que prometía un infierno marcial. A expensas del inquieto Ishii, Toei buscaba la rápida capitalización de la figura de Chiba especialmente mientras el interés de Occidente lo permitiera. Con cuatro años de diferencia respecto a Accident Man: de vacaciones sí cumple la expectativa de ofrecernos un escapismo para asesinos. Adkins, como Chan busca sonsacar el humor inherente al combate, sacándolo a la superficie: véase el interminable encuentro con el payaso Poco (Beau Fowler), un psicópata con analgesia congénita al dolor, cuyo mismo atuendo ya advierte de la conexión de violencia e hilaridad. El tono alocado hace que se sienta esta obra como un sitio de recreo ideal para el actor, su lugar soñado. Bajo las magulladuras que acumula durante los 96 minutos se observa a un actor relajado, en plenitud y con plena confianza sobre su estilo. Es muy posible que Adkins, todo un estudioso del género, aprovechase lo aprendido con The Art of Action (2020-2023), videopodcast dedicado al análisis del género que pergeñó y pulió durante el confinamiento pandémico, para afinar en su técnica fílmica y acorazarse para dar su mejor versión. Solo así puede tomar control de su rol en la industria. Una indutria que tiende a ejecutar a los débiles insdiscriminadamente.

  1. Accident Man: de vacaciones se estrenó en Norteamérica el 14 de octubre, dos semanas antes de que se lanzase en preventa The Executioner Collection, disponible desde el 10 de enero de 2023. En España apareció en plataformas de alquiler digital a finales del mismo enero
  2. SCHILLING, Mark (2023). “Making Martial Arts Funny: Sonny Chiba and Company Deliver Laughs Together with Hardocre Action in Teruo Ishii’s Two Executioner Films. En The Executioner Collection. Arrow Films, p. 8-9
  3. BLOOM, Michael (2012). “Chopsocky Slapstick: Violence as Humorous Excess in the Kung-Fu Comedy”. En Off Screen, Volume 16, Nº11-12, diciembre de 2012. (Fecha de consulta: 23.04.2023): https://offscreen.com/view/chopsocky_slapstick.
  4. TAYLOR, Robert Brian (2023): “’John Wick: Chapter 4’s Scott Adkins: «I’m a Character Actor Trapped in the Body of an Action Star»”. En Collider. 20 de abril de 2023 (Fecha de consulta: 23.04.2023). https://collider.com/john-wick-chapter-4-scott-adkins-interview/.
  5. Sobre aquella ya escribí en su día, con motivo de su estreno: AYUSO, Lorenzo (2018). “’Accident Man’: el doble mortal de Scott Adkins para saltar la frontera del vídeo”. En elDiario.es, 26 de febrero de 2018 (Fecha de consulta: 23.04.2023)
    https://www.eldiario.es/cultura/cine/accident-man-scott-adkins-frontera_1_2250784.html.
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